¡Felices
Fiestas a todas las personas que estéis leyendo esta entrada!
El
periodo de Navidad es especial en muchos sentidos, pero especialmente, en el
caso de su espíritu. Cae como una espesa niebla sobre nuestras sociedades una
especie de impuesto caritativo del que no podemos huir.
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| Viñeta de Forges (vista en lacafeterademorgana.wordpress.com) |
Durante
esta época se nos llenan las pantallas de actos en los que personas ayudan a
otras sin esperar nada a cambio. Todo el mundo es consciente de que existen
iguales con necesidades. Vemos una escena de guerra y sentimos una especial
lástima por las personas que la están sufriendo, gente que pasa la Nochebuena
en la calle de una gran ciudad y los policías les dan comida que han recogido
por voluntad propia, asociaciones de xxxxx que se desnudan para recoger fondos
para una escuela. En definitiva, tod@s somos buen@s en Navidad.
Todo
parece bonito en estas fechas y me gustaría saber en qué lugar hay que
presentar una instancia para que esta época dure todo el año, siempre. Si toda
esta actitud durara todo el año sería perfecto, pero…
Se
acaban, y con la consabida “Cuesta de Enero”, las Rebajas y la vuelta al
trabajo, de quien tenga la suerte, se nos pasa todo hasta el próximo periodo
navideño. Los comedores sociales están llenos, igual, y ya no hay tantas
personas ayudando. La policía que les daba comida a los “sin techo” les vuelve
a llamar pulgosos, y las asociaciones de xxxxx empiezan a pensar que l@s
maestr@s de la escuela son muy holgazanes.
Con
este simple (mucho) análisis se intenta hacer entender que la caridad es buena
aunque tiene muchas objeciones:
-
Depende de la voluntad de las personas.
-
No es constante en el tiempo.
-
Y necesita de otras personas que la necesiten.
En
mi opinión, es preferible otra acción en contra de las personas necesitadas,
ésta es evitar su existencia. Para ello, no tenemos otra opción que construir
un Estado del Bienestar fuerte, indestructible, y olvidarnos de acciones
esporádicas que sirvan para limpiar nuestra alma.
Preferiría
que todo el dinero que se dedica a la Iglesia para “sus” obras caritativas,
fueran en impuestos para que se construyeran elementos que impidieran que la
gente necesitara de su caridad. Preferiría que los 20 millones que un gran
empresario ha donado a una organización caritativa, los hubiese pagado en
impuestos para que el Estado pudiera hacer frente al gran número de personas
que necesitan de su protección; incluso, que parte de esa cantidad, se hubiese
dedicado a mejorar la protección laboral de aquellos que fabrican las prendas
que vende. Preferiría que alguna Duquesa, o hermanas de SM el Rey, dejaran de
hacer mercadillos y sacaran su dinero de paraísos fiscales, y pagaran lo que
tienen que pagar. Podríamos continuar un ratito más, pero creo queda claro.
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| Viñeta de Manel Fontdevila en www.eldiario.es |
O
conseguimos que el “Espíritu de Navidad” perdure todo el año, o hacemos que
alguna institución democrática construya un Estado en el que no existan
excluidos por razones económicas. Por ello, deseo para el 2013:
Sanidad,
Justicia, Educación
PÚBLICAS
Y DE CALIDAD
No
por caridad, sino por DERECHO.





