domingo, 21 de octubre de 2012

Christian Felber - La Economía del Bien Común

Si algo tenemos claro muchos economistas es que el mercado no es la panacea de los sistemas económicos. Pero para contrarrestar esta idea se nos dice que tampoco puede ser la economía planificada. Muy bien, de acuerdo, ¿y qué hacemos? ¿Nos quedamos como estamos?

Seguramente los defensores de la economía de mercado me diréis que antes de ir a un lugar peor, ya estamos bien. Aunque no entiendo como unos amantes del riesgo no estáis con el cambio de sistema. Nos decís desde múltiples plataformas que riesgo es ganancia, quien no arriesga no gana.

La economía planificada, aunque buena en sus fines, no lo es en sus medios. No me imagino un país de economía planificada donde su sistema de gobierno sea la democracia.

Es por eso que hay gente que dedica su tiempo profesional e incluso personal ha intentar ir hacia una sociedad más justa. Christian Felber es uno de ellos. Profesor de economía austriaco ha desarrollado un sistema económico alternativo a los dos anteriores que merece, por su novedad, atención.




Espero os haya parecido interesante. No olvidemos que el no saber hacia donde vayamos no puede obligarnos a quedarnos en un mismo lugar. Sobretodo si este mismo lugar es malo.

viernes, 12 de octubre de 2012

Pedagogía y RSE


Dice el Ministro de Educación, el Sr. Wert, que el propósito de financiar las enseñanzas en castellano en Catalunya es la de “españolizar” a los catalanes.  Me he preocupado profundamente por la concepción que de la educación tiene el máximo representante político en este ámbito en el Estado. Además, el día 12 de octubre algunas escuelas e institutos catalanes han decidido abrir sus puertas y recibir alumnos, y aunque no han realizado clases, han programado actos en contra de esta fiesta. Me preocupa el uso que se hace de un espacio destinado a otros menesteres.
Imagen obtenida en http://educacion-orcasur.blogspot.com.es/
La educación no debe servir como base de un adoctrinamiento. La educación debe ser la base de una ciudadanía libre y crítica.
Voy a aprovechar estas palabras para enlazar un poco de pedagogía y la RSE. Realmente lo hicieron Thomson y Bebbington[1] en un trabajo de 2005 que abajo reseño. En este, para mi, estupendo trabajo los autores toman de referencia una obra y la percepción que sobre la educación, y su proceso, tiene un pedagogo brasileño llamado Freire[2].
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Este pedagogo considera muy importante el tipo de educación que se imparte porque con ella podemos mantener el statu quo actual o cambiar el sistema. Si nos dedicamos a repetir unos esquemas establecidos y no enseñamos a ser críticos, simplemente estamos transmitiendo una estructura que en ningún momento se pondrá en cuestión.
En concreto, se diferencia entre la Banking education y la Dialogical education. La primera, se transmite de forma unidireccional, del profesor al alumno, con pocas posibilidades de discutir su contenido. En cambio, en la segunda, tanto profesor como alumno se sitúan en un mismo nivel. Ambos empiezan un proceso de aprendizaje mutuo, que sabemos como empieza pero no como acaba.
La definición que de RSE nos da la Comisión Europea lleva implícita una concepción de diálogo con los stakeholders que se acercaría al segundo tipo de educación que nos menciona Freire. Se sobrentiende, por tanto, que si existe VERDADERA voluntad de asumir la RSE en el seno de la empresa, ésta se involucrará con sus stakeholders en un proceso de diálogo en el que ambos aprenderán y se beneficiarán de la experiencia. Los métodos de diálogo empleados deberían ser de tipo bidireccional en los que no se pretendiera sólo conocer qué asuntos preocupan a los grupos de interés (encuestas, por ejemplo).
En las memorias que se publican se deberían especificar estos métodos, así cómo de quién emana la voluntad de diálogo, acuerdos obtenidos y compromisos cumplidos o no. Algo tan sencillo, permitiría algunas mejoras en las memorias que se publican:
- La mejora en la participación de los grupos de interés permitiría un mejor establecimiento de aquellos temas materiales.
- Si se establecen los temas materiales de forma correcta se puede evitar la presentación de informes de “sostenibilidad” excesivamente largos. En ellos, simplemente, se intenta enumerar todo lo que la empresa ha hecho durante el ejercicio, pero que puede no ser de mucho interés para el usuario de la información.
- Si en las memorias aparece lo que realmente interesa a los grupos de interés, quizás, empiecen a ser de utilidad.
- Tampoco haría falta que las empresas incluyeran los informes de verificación de terceros, pues las información de las memorias sería confiable al ser elaborada entre todos los participantes.
Se puede objetar que el coste de acometer estas acciones es demasiado elevado y que podría hacer de la RSE algo poco atractivo para las empresas. La verdad es que la RSE no debe ser rentable sino sostenible. Una empresa que se considere “responsable”, o más aún, “sostenible” debería pensar en otros términos, diferentes a los estrictamente económicos. Claro que si piensa de esta forma, tampoco estará muy interesada en lo que acabo de escribir.

@Paco_Cervera



[1] Ian Thomson and Jan Bebbington, “Social and Environmental Reporting in the UK: a Pedagogic Evaluation,” Critical Perspectives on Accounting 16, no. 5 (July 2005): 507–533, http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S104523540300131X.
[2] Paulo Freire, Pedagogy of the Oppressed (London: Pelican, 1996).

domingo, 7 de octubre de 2012

Los intermediarios financieros y la sostenibilidad



El sector financiero y sus actividades han sufrido desde los 80’s un proceso desregulador sin precedentes desde antes del crack del 29. La inexistencia de normas y barreras que hayan protegido a las entidades financieras de los países ha provocado que el comportamiento “irresponsable” de unos se haya expandido, como la pólvora, por todo el mundo. El entonces Primer Ministro del Reino Unido, Sir Gordon Brown, declaraba el 9 de octubre de 2008, “estoy enfadado por el comportamiento irresponsable (de ciertos banqueros)” añadiendo que “los días de grandes “bonus” se habían acabado en la City londinense.
Ya sabemos de qué forma el sector financiero ha transmitido sus problemas a la economía real. Pero no deberíamos olvidarnos del DESARROLLO SOSTENIBLE, pues si lo perdemos de vista, quizás sea, después, demasiado tarde para acercarnos.
Los intermediarios financieros y la sostenibilidad. Fuente: Scholtens (2006)
Este sector de actividad, por su posición en el sistema económico, disfruta de un poder particular. Si se consigue que el sector financiero se comporte de forma sostenible, seguramente sería más fácil alcanzar el fin de la sostenibilidad. ¿Por qué puede ser tan importante para la consecución de la sostenibilidad?
En una primera respuesta, podemos deducir que los intermediarios financieros pueden ser responsables en sus actividades y relaciones con sus stakeholders. Como he señalado en otras ocasiones, la RSE puede ser un camino hacia la búsqueda del desarrollo sostenible y así, de la sostenibilidad.
Pero también, estas empresas pueden dirigir el comportamiento de otras empresas y dirigirlo hacia la RSE. Siguiendo a Schumpeter (1934)[1], nos decía que los intermediarios financieros dirigían los fondos que prestaban hacia sectores con mayor rentabilidad. Esto último significa que estas entidades actúan como catalizadores del crecimiento económico y redirigen los fondos que prestan hacia aquellos sectores económicos con posibilidades de mayor crecimiento. Si se consigue que los intermediarios financieros redirijan los fondos no tanto hacia sectores rentables, sino hacia sectores sostenibles, o responsables, la consecución del desarrollo sostenible será más accesible. La inversión socialmente responsable (ISR) es el camino pero debe adquirir más protagonismo. Este mecanismo sufre de algunas carencias (Scholtens 2006)[2], todavía, que deberían resolverse para que desplegara su total fuerza.
Por tanto, los intermediarios financieros pueden ser responsables en sus propias actividades, pero además, puede actuar como canalizador de fondos hacia las actividades sostenibles. Para ello necesitamos de banqueros con la voluntad, cierta y no condicionada, para el acometimiento de la RSE. Aunque, ante su falta de voluntad, no debemos olvidar que desde la sociedad se puede, y se debe, presionar para que la sostenibilidad sea un objetivo común de todas las entidades del sector financiero.
Vista la importancia para con la sostenibilidad del sistema de los intermediarios financieros, podemos imaginarnos (lo estamos viviendo) su importancia para con la insostenibilidad.



[1] Joseph Alois Schumpeter, The Theory of Economic Development: An Inquiry Into Profits, Capital, Credit, Interest, and the Business Cycle (Transaction Publishers, 1934).
[2] Bert Scholtens, “Finance as a Driver of Corporate Social Responsibility,” Journal of Business Ethics 68, no. 1 (2006): 19–33.