martes, 26 de junio de 2012

L@S TRABAJADOR@S COMO ALTERNATIVA


Estamos donde estamos (frase política) y debemos pensar en cuáles son las alternativas a las que nos enfrentamos para poder salir de la crisis. El Gobierno ha decidido pagar lo que se debe, y desde la Unión Europea (UE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) así se nos exige. Para devolver casi el 400% de nuestro PIB, se plantean varias alternativas, ninguna es una opción mágica pero alguna de ellas debe ser elegida.
A la que nos estamos enfrentando es que el Gobierno, UE y FMI, ante la imposibilidad de devaluar la moneda (hacernos más baratos hacia el exterior) sólo puede disminuir la cuantía de lo que los trabajadores cobran. De esta forma, los trabajadores españoles son más pobres respecto al exterior y se consiguen dos cosas. La primera, es que los costes salariales de las empresas sean menores y por tanto, sean más competitivas respecto a sus competidoras en el exterior. Al ser más baratos nuestros productos, relativamente, aumentarían nuestras exportaciones. La segunda cosa que se busca es que, al ser más pobres los habitantes de nuestro país, las importaciones se reducirán. Por tanto, aumento de exportaciones y disminución de importaciones nos llevan hacia la busca de un superávit comercial que podamos dedicar a devolver la deuda. Estas medidas que se están tomando, no son nuevas. En la crisis del sureste asiático de 1997, fueron estas medidas las que el FMI obligó a implantar. En mi opinión estamos intervenidos de facto, estamos aplicando las mismas medidas que nos obligarían desde fuera. Empobrece a tu población para generar superávit y así pagar.
Otra opción, siempre pensando en pagar, sería renegociar la deuda. El Gobierno debería sentarse a renegociar los plazos y cantidades a devolver (quitas). Si algo parece claro, es que si estamos muy endeudados es porque alguien nos prestó. Entre todos debemos asumir responsabilidades, y entre ellas está que los prestamistas asuman pérdidas. Pero con esto no es suficiente para devolver las deudas. Se tendría que buscar estimular el crecimiento económico y generar recursos para poder pagar.
Cuando se dice que se quiere crecer, se habla de aumentar el PIB del país. Si definimos esta macromagnitud como la suma del consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G) y el saldo exterior (Exportaciones (X) menos Importaciones (M)).

PIB = C + I + G + X - M

El Gobierno actual ha decidido:
- Aumentar los impuestos, tanto directos (sobre la renta), como indirectos (sobre el consumo. Afecta esta decisión al consumo privado, a la inversión empresarial y a las importaciones que disminuirán. Para hacer crecer el PIB, nos quedarían el G y las X.
- Disminuir de forma espectacular el gasto público. Casi diarios son los titulares en prensa en relación a los recortes en sanidad, educación e inversión pública. Por tanto, tenemos que la G, también disminuye.
- Nos quedan las exportaciones. Para aumentarlas, nuestros productos tienen que ser o muy buenos, o muy baratos. Si se reduce el presupuesto para investigación, se aumentan los impuestos a las empresas, se reduce el gasto en educación, parece que la alternativa es ser baratos. ¿Y cómo somos baratos? Reduciendo los costes de producción, lógico. Podemos reducir los costes bien aplicando nuevas tecnologías (no parece ser, ya explicado), reduciendo el porcentaje de beneficios y/o reduciendo los costes laborales. La Reforma Laboral, las diferentes bajadas de sueldo a funcionarios y precarización de sus condiciones laborales, actúan hacia una brusca reducción de los costes laborales. Tendremos productos baratos para exportar a costa de peores sueldos.
Si analizamos lo anterior en conjunto, observamos que disminuyen componentes como el consumo (aumento de impuestos y reducción de renta), disminuye inversión (aumento de impuestos y disminución de beneficios), reducción del gasto público, disminución de importaciones. Sólo el incremento de las exportaciones puede hacer incrementar el PIB. Pero para compensar todos los descensos nos tendríamos que empobrecer mucho. Esta es la opción que nos exigen los “mercados”.
La otra opción, y teniendo en cuenta que queremos pagar, aunque quizás no ahora, es siguiendo políticas que ya se aplicaron:
- Aumento de salarios. Si se da fuerza a los sindicatos, y estos desarrollan su función, se pueden renegociar las condiciones laborales de los trabajadores, eliminar la reforma laboral. Con ello lo que se consigue es un incremento (al menos no empeoramiento) del consumo, o del ahorro. Al mismo tiempo, y manteniendo los impuestos, se podría ingresar más por parte del Estado. Al aumentar el consumo, se ingresa más por impuestos indirectos (IVA), más por impuestos directos (IRPF). Estos mayores ingresos de las familias permiten el pago de sus deudas con los bancos.
- Las empresas, ante este aumento de los costes laborales, pueden, disminuir beneficios (tasa de) o investigar en nuevos productos o técnicas de producción para reducir sus costes. Tendríamos productos diferenciados y de calidad. Que “fácilmente” podríamos exportar. Las empresas disponen de fuerza laboral suficientemente formada para ello. Aunque deben asumir una mayor participación de las rentas laborales en el producto final.
- El Estado como ya se ha comentado, podría ingresar más. Al menos podría mantener las inversiones en educación y sanidad, el mantenimiento de las infraestructuras.
En mi modesta opinión, estoy seguro que la segunda opción es posible. Pero, ¿qué hace que no se aplique?
Básicamente, creo que dos motivos, el miedo a los mercados de capitales y que retiren sus inversiones de España, muy probable. Pero, ¿quién te asegura que no los retiren ya ante las pocas perspectivas de crecimiento? Y la ideología, podemos pensar que el Estado distorsiona a los mercados y que éstos se autoajustarán dentro de un periodo de tiempo. Pero, tenemos demasiados ejemplos en los que la autorregulación de los mercados no ha funcionado, uno es el mercado de capitales.
Por tanto, debemos elegir, sin miedo y evaluando las consecuencias de cada elección. Por todo lo escrito antes y porque, ni Portugal, ni Grecia, ejemplos de la opción de empobrecimiento de su población, no crecen. Porque creo en la población española y sus capacidades, por todo, elegiría la segunda opción.
Renegociar nuestras deudas con los acreedores y asumir TODOS nuestra parte de responsabilidad sobre la burbuja. Después, por qué no, optar por dar fuerza a los trabajadores. No somos unos holgazanes, somos una alternativa.

No pretendo demostrar ni que tengo la solución (ojalá) ni que la economía es tan sencilla. Simplemente estoy opinando sobre algo, y mi opinión es como la de todos, cuestionable. Pero, he de decir que los razonamientos que acabo de aplicar se estudian en las facultades de economía, no los creo descabellados.

viernes, 22 de junio de 2012

HAY SOLUCIÓN, PERO ¿LA QUEREMOS?


Varios economistas nos están alertando sobre los peligros de la austeridad como única medida de política económica. Dentro de este grupo encontramos a profesionales tan prestigiosos como los Nobel Krugman y Stiglitz, y uno nacional, José Carlos Díez (Profesor en la Universidad de Alcalá), entre otros.
La austeridad en sí misma contrae la actividad económica y puede llevarnos, si no se reactiva la economía, a una recesión, que en el caso de España adquiriría una dimensión desconocida y por tanto, peligrosa.
Mucha gente piensa que los economistas debemos ser algo parecido a futurólogos, y nos preguntan en qué valores invertir, cuándo saldremos de la crisis, etc. Distorsionada visión de una profesión, que a pesar de los chistes, puede ayudar, y mucho, a no cometer errores que la historia (económica) y los datos nos advierten de su peligrosidad.
¿Qué nos dice la historia? Que ya se vivió una crisis muy profunda en la década de los 30 del siglo pasado. En unas primeras fases de la crisis (por cierto, burbuja inmobiliaria y crisis financiera) se produjo una restricción del crédito, que afectó a las cotizaciones financieras, trasladándose después al mercado de futuros sobre las mercancías. Con todo se produjo un proceso deflacionista, sabemos que, por tanto, se encarecen las deudas en términos reales. Esta situación se prolongó hasta el 1932, en la que el proceso deflacionista pareció revertir. 
A partir de este momento, y centrándome en los EE.UU., explicaré de qué forma se intentó salir de esta situación. Cuáles fueron las medidas conocidas mundialmente como “New-Deal”.
Roosevelt llega al poder en 1932, y se encuentra un país con una disminución de la renta la renta nacional (desde 1929 hasta 1932) y un elevado nivel de desempleo (más del 20% de paro, se estima). Miedo que atenazaba a la población ante una situación que no se sabía adónde les llevaba. Fue una crisis de principios para una sociedad que creía en el capitalismo y que veía que el mismo sistema, les llevaba al abismo.


Ante esta situación se plantea el “New Deal” que como su nombre indica, representaba un gran acuerdo social y económico (un nuevo contrato social) que venía a borrar lo que había pasado y sembrar un futuro nuevo. Este nuevo pacto, los economistas suelen dividirlo en dos etapas:
ü  1933 a 1935: Se empieza con medidas de reactivación económica y con programas de ayuda a parados. Aunque tuvo éxito sobre la producción, pero continuaba habiendo un problema con el paro. Esta primera etapa se frenó ante el miedo al déficit. El control del déficit provocó una nueva recaída de la economía americana el 1937.
o   Medidas destinadas a recuperar la confianza en el sistema económico. En referencia al peligro de crisis bancaria profunda, se establecieron medidas para recuperar la confianza en los bancos y evitar la creciente retirada de depósitos y evasión de capitales. Se emprendió también una devaluación del dólar mediante la emisión de dinero por la Reserva Federal. Esta última medida permitió abaratar las deudas.
o   Se establecieron también medidas para la reactivación de los sectores productivos mediante el mantenimiento de unos precios que sirvieran para mantener las rentabilidades de los negocios. Se intentaba evitar una competencia feroz a la baja para sacar stocks antiguos.
ü  A partir de 1937: Se emprendieron una serie de medidas muy ambiciosas y financiadas con déficit público. Adquirió mucha importancia la política presupuestaria. Quizás esta etapa sea la que se reclame por los keynesianos, porque es aquí donde se nota la influencia de este economista.
o   Se procuró recuperar los salarios de los trabajadores mediante el refuerzo de los sindicatos. La presión sindical sobre los salarios permitió mantener la demanda de los productos que las empresas pretendían vender. Si las empresas querían disminuir costes debían invertir en investigación, aplicando nuevas tecnologías en la producción y apareciendo nuevos productos (Nuevos productos de la Gran Depresión).
o   Las siguientes medidas tienen que ver con el importante proyecto de inversión pública en infraestructura.

Si observan los gráficos pueden observar los efectos sobre la economía del “New Deal”. Ya se sabe que las opiniones no son todas en el mismo sentido y algunos estudiosos piensan que la salida de la Gran Depresión se consiguió “gracias” a la II Guerra Mundial.
Soy de los que piensa que lo más importante de todo, no fue tanto sus efectos sobre la economía, sino fue pensar que los trabajadores, con sus sueldos, tienen mucha importancia para el sostenimiento del sistema y de sus empresas.
Que el aumento de los salarios provoca que las empresas tengan que innovar para obtener menores costes por la implantación de nuevas tecnologías.
Que para innovar hay que tener gente preparada y que para ello se necesita un sistema educativo público y de calidad. Sus externalidades se extienden a toda la sociedad.
Si repasamos lo enunciado y lo comparamos con lo que se nos dice desde nuestro Gobierno (reforma laboral, competitividad salarial, austeridad como única salida, recortes en educación, ley de equilibrio presupuestario, etc.) la esperanza de una salida digna de esta situación es realmente baja.
Países que han llevado la bandera de la austeridad como Alemania y Francia (con Sarkozy) empezarán a sufrir los efectos de su cabezonería bien pronto (Índice Markit del 21 de junio). Es quizás por ello que se está instaurando el debate sobre si el crecimiento es necesario, y SÍ lo es. Necesitamos un “New Deal europeo” y YA. Nos debemos plantear en España si queremos ser como China o como Alemania.
La lucha contra el déficit no nos deja ver que el enemigo es la recesión y cuando nos demos cuenta, esperemos, no sea demasiado tarde. Cuidado con experimentos que no sabemos dónde nos llevan y actuemos como sabemos que hay que hacerlo.

Para esta entrada se ha utilizado el manual de Palafox et al.(1998): Curso de Historia Económica. Tirant lo Blanch.