El Informe Bruntland de 1987,
fruto de los trabajos de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de
las Naciones Unidas, definía el desarrollo sostenible como “aquel que satisface
las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades
de las del futuro en satisfacer las suyas”.
Podemos criticar esta definición
por varios aspectos (muy laxa, antropocentrista, no tiene en cuenta la
sostenibilidad entre sociedades). Aunque nunca me podía creer que me iba a
asustar tanto la palabra “sostenible” en boca de unos políticos.
Ejemplo de lo que digo es la
Reforma
Laboral, en la que se habla de la “insostenibilidad del modelo laboral
español”. También, las medidas para hacer del Sistema Sanitario “Sostenible” o
el Estado de Bienestar “sostenible”, la RTVE más “sostenible” (
Información
sobre la Medidas).
Según el Gobierno, las medidas se
toman para que las generaciones futuras no paguen las consecuencias de los “excesos
de hoy”. Estaremos todos de acuerdo, que nuestros
hijos, nietos no deben pagar fiestas y abusos de sus antepasados.¿ Y si
analizamos el mensaje que se nos traslada en conjunto con las medidas tomadas?
Si reformamos el mercado laboral
y lo hacemos más barato (otros prefieren llamarlo flexible) ¿en qué sentido es
o será más sostenible este mercado? Con sinceridad, no encuentro un uso adecuado
de “sostenibilidad” en este contexto.
Se recortan gastos en Sanidad
(otros los llaman ahorro, evitar duplicidades, ser más eficientes) para hacer
un Sistema Nacional de Salud (SNS) más sostenible. Que nuestros descendientes
disfruten de la misma sanidad que nosotros. Para ello, lo que se hace es
empeorar la nuestra, para que el día de mañana puedan disfrutar de una sanidad
mala. Muy inteligente.
Se elabora un Decreto-Ley para
ahorrar en gastos, en principio, innecesarios para hacer del Estado del
Bienestar algo “sostenible”. Para ello, reducimos en Educación, en
Mantenimiento de Carreteras y privatizamos lo que nos quedaba. Que sentido tiene que no gastemos dinero en
el mantenimiento o conservación de la Red de Carreteras, nos va tocar arreglarlas
igual (la propuesta es poner peajes, aunque no cuadra muy bien en la filosofía
de nuestro sistema fiscal). Si no las arreglamos, nuestros descendientes
disfrutarán de unas carreteras peores, que comprometerá su posibilidad de
desarrollo. Si privatizamos Servicios Públicos, obtenemos dinero, que nos
gastamos hoy y que las generaciones futuras, ¿disfrutarán?
El sistema educativo, quitar
recursos a un sistema, que necesita más dinero, es sentenciarlo a muerte. No
quiero extenderme en este punto, pues daría para otra entrada. Aunque tampoco
le veremos ningún aspecto positivo a esta “sostenibilidad”.
Se podrían buscar otras excusas,
palabras o motivos que justifiquen las medidas, porque la SOSTENIBILIDAD no
cuadra bien, incluso chirría. No sé, “conponderación”, “ajuste temporal”, “medidas
de estímulo al ahorro de gastos”, o bien, RECORTES.
Si queremos mantener la
SOSTENIBILIDAD DEL ESTADO DE BIENESTAR, sólo debemos obtener ingresos
(tributos) para sufragarlos, de forma PROGRESIVA, quien más tiene más paga, y
además más porcentaje. Podemos cobrar impuestos de aquellas personas que dicen
querer a su patria, pero no pagan impuestos en ella, los que los sacan y no
pagan en ningún lugar, o de aquellos que pagan muy poco para lo que disfrutan.
Si, además, estimulamos la economía, no sé, arreglando carreteras, igual
NUESTRO ESTADO DEL BEINESTAR
SERÍA “SOSTENIBLE”