miércoles, 29 de junio de 2011

¿EL FINAL DEL CAPITALISMO?


En esta entrada sólo voy a remarcar lo que, según Karl Marx (1818 – 1883) y sus seguidores provocaría el final del capitalismo.
En primer lugar, consideraba que las empresas tenderían a hacerse más grandes para así, eliminar competencia del mercado. En este proceso monopolista, las empresas sustituirán mano de obra por máquinas para, de esta forma, pagar menos salarios (se mantiene así la plusvalía). La sustitución entre mano de obra y capital conlleva un aumento de lo que se denomina Ejercito de Reserva de la Industria, que cada vez irá ejerciendo más fuerza hacia abajo en los salarios. Es aquí donde aparece el primer dilema del capitalismo. Si lo que genera valor (según Ricardo y Marx) a la producción es la fuerza de trabajo y cada vez se emplea menos, ¿qué le pasa al valor de los productos? Que baja.
En segundo lugar, las crisis de demanda se irán sucediendo en el sistema capitalista. Cada vez, el poder y riqueza se irá concentrando en unos pocos. Mientras, la gran masa “proletaria” será cada vez más mísera y pobre.
Con todo, llegará un momento en que el sistema capitalista será insostenible y esta caída traerá un sistema sin clases.
No es ni una reflexión ni lo que creo que está pasando. Simplemente, me ha venido a la cabeza y sustituyendo expresiones marxistas, por algunas más actuales, no sé…

miércoles, 22 de junio de 2011

RESPONSABILIDAD DE LA SOCIEDAD.


En el texto que escribí titulado “Democracia y Mercado”, reflexioné sobre si estos conceptos eran sinónimos, o mejor dicho, si la democracia era una característica de lo que se conoce como economía de mercado. Después de diferenciar ambos conceptos, me gustaría plantear la situación siguiente. Es normal quejarnos de las empresas que contaminan, que obtienen muchos beneficios, que despiden a sus trabajadores, y otros casos de la misma índole. Decimos que las empresas deben ser más socialmente responsables y asumir sus deberes como ciudadanas. Pero, y la sociedad,
¿QUÉ SE NOS PUEDE EXIGIR A NOSOTROS COMO CIUDADANOS?
En nuestra cultura, es muy frecuente criticar lo que los demás hacen mal, pero no aceptamos de igual forma las críticas a nuestros trabajos. El sistema político en el que vivimos es la DEMOCRACIA, donde el poder radica en el pueblo, y donde una persona vale un voto (teóricamente, puesto que después vienen los métodos de reparto). Cada cierto tiempo, tenemos el DERECHO de mostrar nuestra disconformidad o conformidad con la gestión de nuestros representantes, ¿cuál ha sido el porcentaje de participación en las últimas elecciones locales? 66,23% La respuesta se debe interpretar en cuánta gente ha decidido ejercer su DERECHO al voto, o bien, si han decidido ejercer su deber como ciudadano y no comportarse como un Polizón (free-rider), que además, después, critica lo que otros han elegido.
No sólo debemos reducir nuestra función en la sociedad a si vamos a votar o no. ¿Cuántas personas pertenecen a alguna asociación pública o privada, equipo de deportes, sociedad musical, gastronómica, participan de las fiestas municipales como lo que somos, seres sociales?
Cuando lanzamos la basura, cuando cogemos el coche para desplazarnos unos pocos metros, cuando echamos el aceite en el fregadero, cuando dejamos la luz encendida, mil ejemplos, ¿alguien piensa en los demás? Si los demás lo hacen, yo no voy a ser tonto, ¿no? Igual sería más correcto de la siguiente manera, si los demás son tontos, ¿tú también lo eres?
Encima tenemos la caradura de exigir a los demás aquello que nosotros no hacemos. Es muy fácil pedir que las empresas no contaminen, que concilien la vida laboral y familiar de sus trabajadores, que tengan en cuenta las pretensiones sociales de los grupos de interés; pero, ¿tú lo haces?
Esta reflexión es bastante superficial, aunque me sirve para valorar realmente lo que significa para las empresas el esfuerzo de volverse Socialmente Responsables. Está claro que algo sacan en su beneficio, sino no lo harían, pero también ganamos todos. De igual forma, si dejamos de comportarnos de la manera que lo estamos haciendo y entendemos que el vivir en sociedad requiere de mayor implicación en actos, que en definitiva nos van a beneficiar a nosotros y a los demás. Se ganará en legitimidad en nuestras reclamaciones y será, entonces, cuando podamos exigir lo que nosotros hacemos.
Para finalizar me gustaría hacerlo con una frase de JF Kennedy, que acostumbro a repetir a mis alumnos cuando no se esfuerzan:
“No preguntes lo que el Estado puede hacer por ti, sino que es lo que tú puedes hacer por él”.

viernes, 17 de junio de 2011

AYUNTAMIENTOS RESPONSABLES.


Durante estos días estamos viendo como las nuevas administraciones locales y autonómicas se están constituyendo. Es ahora, cuando los nuevos gobiernos, elegidos por la ciudadanía, se tienen que poner a trabajar. Procedería pararse a reflexionar y pensar qué es lo que se podría hacer desde estos entes, más cercanos al ciudadano, para ser más RESPONSABLES con sus conciudadanos. Lo que se plantea es la necesidad de que los Ayuntamientos sean organizaciones socialmente responsables.
¿Podemos hablar de Responsabilidad Social de los Ayuntamientos?
Por supuesto, en cierta medida es lo que se está pidiendo desde “los Indignados”. El movimiento del 15M, está reclamando mayor participación de la sociedad en las instituciones (grupos de interés), menos privilegios para los políticos (gestores) y que se trabaje más para el pueblo (tener en cuenta las expectativas de sus stakeholders).
Si nos fijamos y cambiamos “Movimiento 15M”por grupos de interés, las reivindicaciones de este grupo serían muy semejantes a las que se le pueden exigir a una empresa en materia de RSC.
Un Ayuntamiento que actuara de forma responsable, lo haría porque está buscando la sostenibilidad, de él mismo y de la sociedad que lo rodea, desde las tres dimensiones típicas, esto es, sostenibilidad económica, social y medioambiental.
¿De qué manera puede actuar un Ayuntamiento de forma responsable?
Al ser un organismo público, este puede actuar de dos formas en favor de la sostenibilidad:
-        Comportándose como un organismo socialmente responsable, y
-        Favoreciendo el comportamiento responsable de las empresas que actúan en la localidad.
En mi modesta opinión, sería muy interesante que los nuevos Ayuntamientos empezaran a tener en más en cuenta a la RSC (me constan que algunos ya lo hacen) y seguramente, nos encontraríamos ante mejores escenarios que los actuales.

miércoles, 8 de junio de 2011

DEMOCRACIA Y MERCADO


Durante estos días estamos asistiendo, en mi caso incrédulo, a una “especie” de revuelta social en todo el Estado español  en contra de lo que consideran una injusticia social y económica. La injusticia radica en las causas que han provocado la profunda crisis actual y quién debe soportar en mayor medida sus efectos. Estas personas se quejan del sistema democrático, del capitalismo, de los bancos, sí, un poco de todo.
Ante esta situación, me gustaría hacer una breve reflexión sobre dos conceptos, tantas veces utilizados como sinónimos y ahora tan lejanos a parecerse en algo.
¿Qué es la Democracia? Es un sistema de gobierno de un grupo de personas, en el que la soberanía recae sobre el pueblo, que elige a sus representantes mediante elección directa, o bien, indirecta. Estos representantes se agrupan en lo que son los partidos políticos.
¿Qué es la Economía de Mercado? Para definirla, utilizaré una definición, no literal, del magnífico economista Galbraith. Decía que la economía de mercado no es más que un cambio de nombre de lo que se conocía anteriormente como Capitalismo. Este sistema económico, considera que la actuación egoísta de las personas nos conducirá a una situación en donde todos estaremos mejor. La intervención del Estado se reduciría a su mínima expresión (seguridad, defensa de fronteras, etc).
Si nos fijamos en los dos conceptos parece flotar algo parecido a la Libertad. En la democracia, libertad de elección a sus representantes. En la economía de mercado, libertad de elección tanto para consumidor como para empresa. Todo perfecto.
 Pero, en ambos casos parece ser que no es cierto. En la democracia elegimos cada cuatro años a una serie de personas que viven de la política (nueva clase social) y que se olvidan de nosotros hasta que vuelven las elecciones. Además, ¿qué diferencia hay entre los partidos que pueden mandar? (Es retórica) En el mercado, ¿alguien se cree que las empresas se enfrentan entre ellas en competencia perfecta? ¿No nos influyen con publicidad?
Aunque, esto sea verdad, no podemos olvidar que el Gobierno como factor de macroentorno empresarial, puede influir en las estrategias de las empresas. Si nosotros elegimos el Gobierno, en definitiva elegimos como queremos que las empresas nos traten. Sin profundizar más (que se podría), ¿queremos que las empresas nos traten así? Que a la mínima nos despidan, que paguen salarios poco acordes a tu preparación, que los beneficios sean privados, mientras que las pérdidas las pagamos todos, que …
Si la democracia es real, ¿qué pasa? La publicidad nos hace creer que algún día tendremos el coche que no tenemos, que tendremos una familia con niños y nos levantaremos cuando el sol haya salido, que tendremos tiempo para nosotros, deporte, amigos.
Quizás, para mí, lo más importante sean las últimas cosas. ¿Y si luchamos por ellas?